La miel es un alimento natural producido por las abejas a partir del néctar que extraen de las flores que liben en los prados cercanos a sus colmenas.

Dependiendo de las flores que tengan a su alrededor, la miel producida tendrá unas características u otras. Es decir, las propiedades organolépticas y medicinales de la miel vendrán determinadas por el tipo de flor de donde proviene el néctar.

La miel y sus beneficios y propiedadesLa función de las abejas consiste en obtener el néctar de las flores y almacenarlo en los panales para su maduración. Como una fase intermedia en este proceso, las abejas combinan el néctar con su saliva, que contiene sacarasa o invertasa, que es la enzima que transforma la sacarosa (azúcar) en fructosa o glucosa.

El hombre interviene en la última fase de este proceso, obteniendo la miel que ha sido almacenada y madurada en la colmena. Para ello el apicultor debe abrir la colmena, retirar los opérculos (cobertura creada por las abejas para proteger la miel) y retirar la miel.

Te invitamos a descubrir el apasionante mundo de la miel, ¿nos acompañas?

¿Cuáles son sus propiedades y beneficios?

La miel ha sido capaz de mantener su alta popularidad a lo largo de los tiempos gracias a sus numerosos beneficios para el organismo. Un alimento validado por tantas generaciones y culturas no puede ser otra cosa que bueno, ¿no crees?

Antes de nada, es importante indicar que los beneficios y efectos de la miel dependerán del grado de manipulación al que haya sido sometida durante su proceso de elaboración.

La miel que mejor conserva sus propiedades, y que por tanto mejor resultados ofrecerá, es la miel natural. Se considera miel natural o pura a aquella miel que no ha sido sometida a un proceso de calentamiento o pasteurización superior a los 60º. Dichos procesos industriales garantizan una mejor conservación del producto, aunque también reducen de forma significativa su calidad, ya que se eliminan la mayoría de enzimas de las que se derivan sus principales propiedades.

Además de enzimas, la miel incorpora una alta concentración y variedad de vitaminas y minerales. En cuanto a vitaminas encontramos las A, B, (B1, B2, B3, B5, B6), C y D, mientras que en cuanto a minerales tenemos hierro, calcio, sodio, magnesio, cobre o yodo.

Gracias a todo esto, la miel es capaz de ofrecernos los siguientes beneficios y propiedades:

  • Es un energizante natural. Con una elevada concentración calórica (3,4 kcal/g) y azúcares de tipo simple de rápida absorción, la miel es ideal como aporte energético de efecto inmediato o como recuperador natural tras un elevado esfuerzo o actividad física de desgaste.
  • Fortalece el sistema inmunológico. Sus enzimas, minerales y vitaminas suponen un aporte de elementos esenciales para el funcionamiento de nuestro organismo. Es por ello que el consumo regular de miel contribuye a regular los niveles de estos elementos en nuestro cuerpo y a asegurar que no bajan nuestras defensas. En este sentido, si necesitas recuperarte de un constipado o una gripe es recomendable tomar miel de flores o milflores, ya que incluirá una mayor concentración de polen.
  • Alivio de síntomas del resfriado y la gripe. Como continuación del punto anterior, es importante destacar que, según un informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud), la miel puede aliviar los principales síntomas del resfriado como son la tos, la irritación y dolor de garganta.
  • Antioxidante. Se ha demostrado la capacidad de la miel de relentecer el envejecimiento celular y mitigar considerablemente los típicos dolores de cabeza causados por el cansancio o el estrés.
  • Antiviral y antibiótica. Además, se ha demostrado que cura el escorbuto, la hidropesía, el raquitismo, la anemia, el estreñimiento y las neuralgias.
  • Es relajante. La miel se utiliza para combatir el insomnio gracias a que contribuye la absorción del triptófano, una sustancia inductora del sueño.
  • Facilita la digestión. Además de ser un alimento de rápida absorción, también ayuda a que otros alimentos sean digeridos de forma rápida. Gracias a sus propiedades suavizantes y a sus ácidos naturales contribuye a tener una digestión más fácil si se consume de forma regular.
  • Tiene propiedades antisépticas, que le permiten evitar infecciones si se aplica sobre heridas superficiales e incluso para prevenir infecciones bucales cuando se consume por vía oral. Esto la convierte en una aliada contra la gripe y la irritación de garganta.
  • Es un potente cicatrizante. En el proceso de elaboración de la miel, concretamente en la fase llevada a cabo por las abejas (antes de que participe el apicultor), las abejas introducen glucosa oxidasa, una enzima que libera peróxido de hidrógeno cuando se aplica sobre heridas cutáneas y que acelera el proceso de cicatrización.
  • Tónico cerebral. Actúa como reconstituyente del sistema nervioso de forma integral gracias a su alta concentración de fósforo, sodio y hierro.

Impresionante, ¿verdad?. Como habrás podido ver, la miel puede utilizarse como remedio casero para afecciones y necesidades cotidianas. De hecho, cada vez son más las personas que han optado por incorporar de forma inamovible la miel en sus dietas y asegurarse de que la toman cada día. Ello no solo les permite disfrutar de todos estos beneficios, sino también dejar de tomar azúcar procesado, un producto cada vez más estigmatizado y que ha demostrado no ser bueno para nuestra salud.

Puedes conocer más acerca de las propiedades de la miel aquí.

¿Qué tipos de miel existen?

Existen cuatro tipologías principales de miel de origen vegetal:

  • Miel de flores monofloral: Es la miel obtenida mayoritariemente del néctar de una especie de planta concreta. Las más comunes son el miel de romero, lavanda, azahar, tomillo, castaño, eucalipto o cantueso.
  • Miel de flores multifloral: En este caso se trata de una miel que ha sido producida a partir del néctar de una gran variedad de especies, donde ninguna predomina. Algunas mieles multiflorales son eltata, gatun, varadulce o mezquite, también conocidas como miel de la sierra, de montaña o del desierto.
  • Miel de mielada (o mielato, miel de bosque, rocío de miel): Se trata de una miel que ha sido producida a partir de secreciones que han dejado los insectos que absorben la savia de árboles como abetos, encinar o pinos. En este caso, la miel tiene un sabor muy característico del árbol del que se ha obtenido y mucho menos dulce.
  • Melaza o sirope: Se trata de mieles que no han sido elaboradas por las abejas, sino que ha sido directamente el ser humano quien ha extraído los elementos de la planta necesarios para elaborar la miel. Algunos ejemplos son la miel de caña o la miel de manuka.

Los tres primeros grupos corresponden a mieles en las que la abeja ha iniciado el proceso de libado del néctar de la flor y donde la diferencia principal entre los distintos tipos de mieles radica en la variedad y proporción del néctar obtenido por las abejas para su elaboración.

Los tipos de abeja: melífera, reina, abejorro y avispaLas mieles monoflorales son las más comunes y las más solicitadas, ya que cada una posee una organoléptica concreta y unas propiedades que dependen directamente de la flor de la que se ha obtenido.

El último grupo, en cambio, corresponde a mieles vegetales en las que no han participado las abejas. Estas mieles también son denominadas sirope o melaza.

Además, tanto la miel de abeja como la miel extraída de plantas o arbustos puede tener la característica de ser ecológica. En este caso, en todo ciclo de vida del proceso de producción de la miel no habría intervenido ningún producto químico.

Finalmente, llegamos al punto que estabas esperando. El listado de las mieles mejores mieles:

Miel de manuka

La miel o sirope de manuka se obtiene de un arbusto que alcanza los 5 metros de altura originario de Nueva Zelanda. Históricamente los Maorís lo han utilizado como remedio natural para tratar afecciones como el asma, la bronquitis o la fiebre o incluso como antiséptico y cicatrizante natural en caso de heridas cutáneas superficiales.

Miel de caña

La miel o melaza de caña tiene su origen en la planta de la que también se obtiene el azúcar de caña. De hecho, esta miel no la obtienen las abejas, sino que es elaborada por el ser humano durante la producción del azúcar o incluso el ron a partir de la caña de azúcar. Durante estos procesos de producción se obtiene un jugo que, tras ser filtrado y cocido, genera el sirope de caña, o en este caso, la miel de caña.

Miel de romero

La miel de romero es una de las más populares en España. Además de tener un sabor muy agradable y suave sus propiedades son beneficiosas para nuestro organismo, concretamente para el sistema nervioso y el intestinal. Nos ayuda a mejorar la memoria y regenera tejidos nerviosos dañados gracias a su alto contenido en litio. Además nos ayuda con las digestiones pesadas ya que actúa como un protector natural de estómago y nos cura de la gripe, los catarros y la tos gracias a sus propiedades antisépticas.

Miel de palma

La miel de palma, también conocida como guarapo, se obtiene de las famosas palmeras canarias de La Gomera. Esta miel se ha convertido en un ingrediente indispensable para cócteles y postres en la zona y muy representativo de la isla a nivel internacional. Para su elaboración se extrae el guarapo, la savia de la palmera, mediante un proceso sostenible y que no daña el árbol. Como ocurre con otras melazas o siropes, el proceso culmina con la cocción de la savia, dando lugar en este caso a la miel de palma.

Miel de naranjas o miel de azahar

La miel de naranjas es la que se obtiene del néctar de las flores del naranjo, el azahar. Por este motivo, esta miel también es muy conocida como miel de azahar, y se recoge, al igual que la naranja, en la zona de levante. Su sabor transmite un claro aroma mediterráneo, fresco y vivo.

De las naranjas hereda su alto contenido en fósforo, potasio y vitamina C, ideal como refuerzo para nuestro organismo en épocas de mucho desgaste. Además, posee propiedades relajantes y actúa como sedante natural combatiendo el insomnio.

Miel de acacia

El factor diferencial de la miel de acacia es su agradable olor perfumado, que transmite elegancia y suavidad. Se trata de una miel muy indicada para tratar afecciones digestivas que ayuda a digerir mejor y a regular el tránsito intestinal. Además, tiene propiedades reconstituyentes y, al igual que otras mieles hermanas, también actúa como relajante.

Miel de tomillo

La miel de tomillo es una de las mieles más aromáticas que podrás encontrar. La variedad más exclusiva de esta miel es la que se obtiene en Monte Himeto, Grecia, llegando a costar 90 euros /kg. Sus beneficios son parecidos a los que podemos obtener del tomillo en formato de infusión, como por ejemplo facilitar la digestión, regular la tensión arterial, curar infecciones leves de garganta o mitigar los efectos de afecciones respiratorias como la bronquitis o el asma.

Miel de eucalipto

La miel de eucalipto es algo menos popular que las mieles anteriores. Sin embargo, quien conoce sus propiedades y la prueba, no puede olvidarse de ella. Esta miel es ideal para personas mayores ya que ayuda a absorber mejor el magnesio y el calcio de nuestra dieta. Además, es un antinflamatorio natural que en muchos casos evita el consumo innecesario de fármacos artificiales. Por si esto no fuera suficiente, también se utiliza como expectorante natural en casos de mucha tos o congestión.

Miel de castaño

La miel de castaño se caracteriza por su ligero sabor a madera con toques amargos. Al igual que la miel de eucalipto, es expectorante y posee propiedades antivirales y antimicrobianas. Aunque realmente, lo que más se valora de esta miel es su altísimo contenido en vitamina C, incluso más que otras mieles florales o que la propia miel de naranjas.

Contraindicaciones y efectos secundarios

La miel se considera, por lo general, apta para el consumo por parte de cualquier persona. Sin embargo, su elevado contenido en azúcar (fructosa y glucosa) puede generar un riesgo de aumento de la presión arterial, grasa corporal, grasa hepática y colesterol.

Además, al ser un alimento de asimilación rápida, si se toma en exceso puede engordar.

En el caso de los bebés, existe riesgo de contraer botulismo, una enfermedad generada por las esporas del botulismo presentes en el medio ambiente e inofensivas para los adultos pero que en los niños pequeños pueden resultar altamente peligrosas, debido a que éstos no disponen aún de jugos digestivos ácidos capaces de eliminarlas.

Estas esporas son de las pocas bacterias capaces de sobrevivir en la miel, por ello se aconseja no alimentar con ningún endulzante, incluida la miel, a bebés de menos de 12 meses.

¿Cómo se obtiene la miel?

Las abejas asumen distintas funciones dependiendo de su edad. Por ejemplo, las abejas jóvenes se dedican a limpiar la colmena, a criar a las larvas, a mantener el panal, a almacenar la miel en las celdillas o a defender la colmena de cualquier amenaza. Este periodo se inicia cuando nacen y termina a los 22 días aproximadamente cuando son capaces de volar.

Las abejas que ya han aprendido a volar asumen la función de abejas recolectoras. Su trabajo es obtener el néctar de las flores para poder fabricar la miel. Aprovechando su capacidad de desplazarse y cargar peso también se desplazarán a arroyos y estanques para coger agua que utilizarán para regular el nivel de humedad y temperatura de la colmena. Una abeja adulta realizará estas labores hasta que muera.

¿Qué es un apicultor?

Un apicultor es la persona encargada del cuidado de las colmenas en las que habitan las abejas melíferas. Su objetivo es tratar de obtener el máximo provecho de la actividad de las abejas, entre lo que podemos destacar: polinización de los campos, producción de miel, crianza de abejas o elaboración de cera, jalea real, polen o incluso veneno.

Normalmente sorprende la multitud de funciones que puede tener un apicultor. Lo habitual es pensar que el apicultor desarrolla su actividad únicamente como una afición, y eso se debe a que se desconocen cuáles son realmente los beneficios que pueden obtenerse del cuidado de las abejas.

 

Fuentes: Ministerio de Agricultura, Springer

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