La miel de colza es una de las mieles más queridas por los apicultores y también por las abejas. Su alto contenido en néctar permite llenar los panales rápidamente y ofrece una miel que se caracteriza por su alta concentración de ácidos grasos Omega 3 y 6, ideales para evitar la oxidación acelerada del organismo.

 

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Propiedades de la miel pura de colza

A la miel de colza se le reconocen propiedades energizantes y antioxidantes. Ello, sumado a las propiedades curativas inherentes a la miel, conforma un producto ideal para:

  • Curar heridas
  • Desinfectar la piel
  • Tratar la piel y mejorar su estado
  • Devolver la fuerza al organismo y al sistema nervioso antes un gran esfuerzo
  • Recuperar rápidamente los músculos después de hacer ejercicio

Uno de sus principales usos es para la recuperación de la piel. Tanto si se trata de una quemadura como de una herida poco profunda o corte, la miel de colza contribuye enormemente a la cicatrización en la zona afectada. Además de acelerar la cicatrización por su alto contenido en ácidos grasos que facilitan la regeneración de la piel, la colza también aporta propiedades antisépticas que ayudan a desinfectar la piel y evitar la generación de focos de infección que puedan suponer un riesgo en la recuperación. Puede utilizarse para el cuidado facial. Para nutrir el cabello sería preferible utilizar miel de caña.

Otro de sus beneficios más conocidos es el aporte energético que supone cuando la tomamos. Se utiliza para recuperar después de grandes esfuerzos. La colza en el pasado se llegó a considerar una planta de los dioses, que los guerreros tomaban antes de las batallas para adquirir el valor y vigor necesarios para enfrentarse al enemigo. Y no es para menos, ya que se ha comprobado que la colza incrementa notablemente la fortaleza tanto a nivel muscular como inmunológico.

Finalmente decir que, del mismo modo que ocurre con el aceite de colza, la miel de colza se utiliza para regular los niveles adecuados de ácidos grasos en el organismo y para depurar el hígado.

¿Qué es la miel de colza?

La colza o canola, a pesar de no ser muy conocida, es una de las plantas más populares en el mundo apícola. De hecho, su cultivo es uno de los más extendidos a nivel mundial, ocupando la quinta posición en el ranking.

Una de las principales razones que la han hecho tan popular es el hecho de que la mayoría de las variedades de esta especie (Brassica napus) resisten muy bien la heladas, algo necesario para su cultivo en países como Francia o Alemania, donde más fácilmente podemos encontrarlas.

De esta planta también se extrae el aclamado aceite de colza, que se hizo muy conocido en España en 1981 tras un sonado caso de intoxicación por manipulación inapropiada. A pesar de este desafortunado caso, la colza ha recuperado su fama de planta beneficiosa para el organismo gracias a sus propiedades energizantes y antioxidantes, ideales sobre todo para personas mayores.

La delicadeza de su flor es engañosa, ya que aunque es capaz de aguantar tres semanas y permanecer erguida hasta finales de noviembre, sin que ello afecte a la calidad de su polen ni de su néctar.

Un dato interesante es que es una de las pocas mieles que tienen mayor concentración de glucosa que de fructosa. Aunque pueda parecer algo insignificante, este hecho exige al apicultor acudir a los panales de forma temprana para evitar que cristalice antes de tiempo.

¿Cómo se usa la miel de colza?

La miel de colza puede aplicarse vía tópica sobre heridas o quemaduras o puede tomarse directamente. En el primer caso es recomendable aplicar una fina capa sobre la zona afectada y dejar unos instantes para que sus propiedades actúen adecuadamente. En caso de querer comerla, podemos tomarla en infusiones o con alimentos, por ejemplo, en una tostada o acompañando a carnes.

Notaremos el sabor dulce propio de la miel unido a un sabor que a muchos recordará al del nabo o la col, dependiendo de la tierra sobre la que ha crecido la colza, que puede recordar al de las mieles de castaño o acacia. En cuanto a su color, éste es ámbar claro, parecido al de la miel de espliego o la de tomillo, que puede llegar a gris cuando cristaliza.

En definitiva, la miel de colza es ideal tanto para los casos en los que queramos recuperar de forma intensiva la salud de nuestra piel como cuando queramos, a largo plazo, reforzar nuestro sistema inmunitario y evitar el envejecimiento celular acelerado gracias a los ácidos grasos Omega 3 y 6.