La miel es un alimento que puede obtenerse de una gran variedad de fuentes y a partir de diferentes procesos. A diferencia de lo que mucha gente cree, algunas mieles no se elaboran a partir del néctar de las flores ni tampoco interviene abejas en su proceso de obtención.

Existen tres tipos principales de miel según cómo se obtiene de la planta:

1. Mieles florales:

Estas mieles han son las más comunes en Europa, y se obtienen a partir del néctar de las flores. En su proceso de obtención participan las abejas melíferas, concretamente en la fase inicial de libado de la flor y, posteriormente, en la fase de almacenamiento y maduración. Más adelante, el apicultor acudirá a la colmena para retirar la cobertura de opérculos realizada a partir de cera para extraer la miel. Existen alrededor de 150.000 especies florales en el mundo, de las que la abejas son capaces de obtener hasta 300 variedades de miel.

Dentro de las mieles florales, existen dos tipos en función de la concentración de néctar de una misma flor en la miel.

Mieles monoflorales:

Son mieles que han sido producidas por abejas melíferas y cuya concentración de polen corresponde en, al menos, un 40% a una misma variedad de planta.

Mieles multiflorales

Las mieles multiflorales, por el contrario, son mieles donde los néctares que participan en su concentración corresponden a una gran variedad de especies de plantas y donde ninguna destaca sobre el resto. Dependiendo de la zona de la que se obtienen se notarán trazos los característicos de un tipo de plantas, aunque ninguna destacará de forma tan clara como las otras como ocurre con las mieles monoflorales.

2. Miel de mielada o mielato:

Esta es, probablemente, la tipología de miel menos conocida. Esta variedad se obtiene de secreciones producidas de otros insectos. Concretamente, las abejas recolectan las secreciones que otros insectos han dejado en la corteza de los árboles tras extraer su savia y la someten al mismo proceso que las mieles florales.

En este caso, la miel no ha sido obtenida de una flor, lo que hace que su sabor sea mucho menos dulce aunque más intenso y característico del árbol del que se ha obtenido.

Esta miel también es conocida como mielato, miel de bosque o rocío de miel, y los principales árboles de los que se obtiene son los pinos, los abetos y las encinas.

3. El sirope o melaza:

El sirope, o también conocida como melaza, se trata de una variedad de miel en cuya elaboración no participan las abejas, sino que solamente lo hace el hombre. Concretamente, se utilizan herramientas mecánicas para extraer la savia del árbol sin dañarlo mientras ésta es bombeada por el interior del tronco. La savia es transportada hasta el centro de elaboración donde se tratará hasta obtenerse el preciado sirope. Los siropes de savia más populares son los que se obtienen del arce y del ágave.

Por otra parte, también es posible clasificar la miel en función de la zona geográfica en la que se ha obtenido, muchas veces coincidente con su denominación de origen (D.O.). En España es muy extensa la producción de miel, lo que hace que existan diferentes zonas donde se reúnen grandes centros productores de miel, dando lugar a importantes denominaciones de origen que llevan años elaborando miel de forma artesanal y fiel a su tradición mielera.